CRONICA 29/09/10
Por Gabriela
Comenzó la clase con una falta de atención generalizada, como que nos rehusábamos a empezar. Juan Pablo y Verónica nos llaman varias veces para que nos metamos en “situación”. Preguntan por primera vez quienes van a ser los cronistas, a lo que Alexis accede. Como seguimos cada uno en la suya Juan Pablo pregunta “¿Tendrá que ver con lo que pasó el sábado?” con la jornada, expresa que él sintió muchas cosas. En relaciona a esto trae a colación un comentario que estaba en la crónica pasada de Ornella y que aludía a que en la jornada nos íbamos a tocar y estaba bueno, de nuevo esperando alguna repercusión en nosotros (pero esta vez explicitándolo), preguntándonos si no nos asusta que alguien nos diga que nos vamos a tocar. Hay alguna repercusión a esto pero no logro recordar que fue lo que se dijo. Juan Pablo dice que hay crónicas, jornada, trabajo, ¿con que empezamos? ¿por dónde andan?. Hay un clima… raro (lo registré así). Se pregunta otra vez por los cronistas faltantes, que es ahí cuando me ofrezco (ya había empezado a cronicar, me pregunté después por que había hecho esto) ¿Quién más? pregunta Juan Pablo. Silencio. “No te dan bola Natalia” (ella había sugerido que busquemos los cronistas antes que siga transcurriendo la clase). Y Natalia dice no entender que cuando alguien hace una pregunta el resto se quede callado. “No tolero el silencio, me siento incómoda. Ahora no porque ya la hice” (refiriendo a la crónica y recordando que por eso fue la primera en ofrecerse para hacerla). Otra compañera (creo que fue Rocío) dice que es una experiencia copada, que no tenía tiempo ni ganas pero trató de hacerla el mismo día (que estaba cronicando). Se habla de lo que sentís y te acordás cuando haces la crónica. Mi postura fue que todos sabíamos que al inicio de la clase se tendrían que designar tres cronistas, era así una de las “pauta” de la cursada (creo que finalmente fue por eso que me ofrecí para hacer la crónica, no quería que me designe el azar) Lucas dice ni en pedo la hago, algún día tendré ganas y la haré y si no me van a obligar. Rocío expresa “vuelvo a decir que estaría bueno que ustedes hagan la crónica” y Juan pablo le contesta que ni en pedo va a hacer una crónica para que más de medio curso no haga, no va a ser de sostén ni de parche. Aludiendo a lo que pasaba en ese momento y por un comentario de Juan Pablo Lucas dice “¿a lo que acá sucede o acontece?”. Seguimos inundados de silencio lo que hace decir a Natalia “¡chicos por mi salud, por Dios!”. Verónica también expresa que es re aburrido y está deseando que alguien levante la mano. Alguien pregunta si es un obstáculo para seguir que no haya cronista, Ulises cree que el desafío es que la hagan los profes generando posturas compartidas y no tanto. En ese momento se designa a Romina como tercera cronista (por elección de un número, ¡perdón!)
Ivana comenta que pensó que iba a ser más fluida esta clase (aludiendo a la jornada que la mayoría habíamos vivenciado el sábado, cosa que yo también esperaba). Con respecto a la jornada dice haberse sentido como en un viaje de egresados, fue su sensación. Estaba feliz. Una compañera que no pudo asistir indaga sobre lo ocurrido ese día. Lucas expresa que es imposible explicarlo; Natalia que eran consignas más o menos iguales, lo sintió como de a dos o grupal (cada consigna). Ivana explica un poco más sobre los ejercicios de confianza, de cerrar los ojos… (Yo definiría a la jornada como un espacio que nos permitió ponernos en contacto con nuestro cuerpo y con los otros; haciéndonos vivenciar situaciones inesperadas, propias de la clínica y ofreciéndonos herramientas que nos permitieran pensar más allá de la palabra. Por otra parte fue un espacio distinto, de juego al que personalmente disfruté mucho) Lucas dice “nos tocamos con una chica, era genial” (jajaja). Marianela diciente y dice que “fue una fea sensación, lo estoy procesando. Me pregunta muchas cosas, capaz que le quiero poner un porqué y no tiene un porqué. Me sentí con esa obligación de que si yo no pasaba nadie pasaba y tenía que pasar yo”. A Diego le sorprende un poco esto porque estuvo en el mismo grupo que Marianela y dice que no se la vio incómoda. Para Ivana el clima era relajado, no obligaban a pasar a nadie. Otra compañera que estaba en el mismo grupo le pasó todo lo contrario, no se sintió obligada. Marianela cuenta que “necesita implicarse. Si no lo hago yo… mejor me callo. Me la voy a tener que bancar”. Ulises comenta que en el teórico hablaron de esto, “me fui con bronca, no quería participar. No se involucraban, si no les gusta váyanse”. Ivana dice que por ahí te miraban y te decían hablá vos, pero que ella no se sintió incómoda. Nuevamente Ulises interviene diciendo que le molesta que no se contribuya a la actividad, que se puede participar o no participar, pero que se puede aportar. Verónica refiriéndose Ulises y su silencio en la clase pasada le dice que se fue preguntándose el porqué de ese silencio, le parecía que él estaba verdaderamente ahí. Ulises expresa que el silencio es un mecanismo de defensa y que uno como psicólogo debe rastrear ese mecanismo; Juan Pablo aporta que Ulises se quedó en silencio pero estaba re caliente, no estaba desimplicado. Otra compañera comenta sobre la jornada que se fue pensando muchas cosas, que se relajó y no tenía registro del tiempo. Transitó situaciones movilizantes, y que hoy no porque quería comentar su experiencia, pero se ofreció para hacer una de las crónicas de la semana que viene.
Otra compañera contestándole a Ulises dice siente un tono agresivo en él desde la primer clase, que ella no habla y no por eso no quiere decir que no está implicada. Que por ahí no habla porque es así, pero que cree que en su trabajo se va a implicar. Ulises expresa que uno puede estar callado, pero si todos aportamos es mejor, en vez de que hablemos u opinemos cada uno afuera (de la cursada). Esta misma compañera le responde que ahora habla porque está en desacuerdo con él; y Ulises le responde que está compartiendo lo que no comparte, otra compañera dice que está compartiendo desde la diferencia. Se habla de lo que es la “enfermedad” a la que refirió Ulises en la primera clase, algunos dicen que choca esa palabra, se discute si es o no agresiva. Juan Pablo nota que Marianela en todo este embrollo se estaba riendo e indaga por el motivo, ella dice que es una defensa… “¡le dijo demente!” y estalla una risa generalizada (no se bien como venia la discusión pero alguien dijo vehemente y Marianela entendió demente) y Ulises retoma y dice que el miedo es ese, que te digan demente.
Juan Pablo volviendo a aquel tema de la enfermedad comenta que le pareció raro que nadie haya saltado esa vez, que esa postura no tiene nada que ver con la clínica. Cuando te dice algo el otro y te jode hay que decirlo. Verónica puntualiza dos cuestiones, una que tiene que ver con las condiciones que se dan ahora para responderle (yo interpreto como que hay más confianza, nos sentimos menos inhibidos); y otra con el estilo, que no tiene que ver con que me gusta o no como habla, sino con el estilo personal de intervenir. Se le pregunta a Ulises el porqué de su enojo con la gente y dice que era porque veía gente que se hacía cargo de la gente que callaba. Otra compañera dice que la clase de hoy gira en torno al silencio y que eso tiene algún efecto.
Ivana expresa en relación a la jornada que fue una sensación buena, con nosotros, los profes, distinto con lo que venimos. “Salir de ser el estudiante de ir, copiar, ni saludarte. Somos personas, tenemos cuerpo… nos conecta como humanos. Fue re humano ver que cada uno es una persona. Esa enfermedad dice Ulises, es como lo interpreto yo”. Natalia dice que notó el cambio no desde la jornada sino desde que decimos los nombres. Y proclama que los silencios son necesarios a veces (cuestión que pasó desapercibida). Otra compañera dice haberse quedado con la enfermedad, que escuchó a Ulises en el plenario (de la jornada) y le pareció que expresaba como un padecimiento, como que él traía algo que tenía que decir, a lo que Verónica disiente que sea solo la neurosis de Ulises. Por su parte Juan Pablo comenta que sería el chivo, que se escucha la enfermedad y se pierden otras cosas. Parecería que Ulises es una función más que una persona, él es el que dice cosas fuertes. Verónica dice por eso hablar de estilo. Su estilo, su forma.
Lucas trae a colación algo de los nombres. Menciona que Ulises dijo que no importaban los nombres, importa lo que acontece y le pregunta qué quiso decir. Otra compañera expresa que más que lo que acontece es el estilo de cada uno, que lo importante es lo que está pasando. En cuanto al estilo le parece que está bien, pero no sabe si con él participan o no participan. Ivana dice que nunca participo en clase y ahora no sabe lo que le pasa, por ahí es la materia. Juan Pablo comenta que el prejuicio del profe se fue. Ulloa decía pasaje del estilo personal al experiencial. Se da en un dispositivo como la comunidad clínica. Y trae un ejemplo: el estilo personal es respetable como estilo personal. Ahora en un dispositivo de capacitación tendría que afinarse para que el atravesamiento por la experiencia pueda afinar el estilo personal. Diego dice en relación a actuar en función de la experiencia, que no tuvimos mucha. Juan Pablo responde que hay alguno que hace eco de su experiencia y su estilo, ¿no notaron que Natalia dijo que era bueno el silencio? Y Natalia dice saber que cumple un rol (el silencio), que genera cosas.
Juan Pablo dice ¿se acuerdan que se habló de la incomodidad? Es una sobre exigencia enorme que cada uno crea que está sintiendo lo correcto. Qué hacer con la afectación que uno está sintiendo. No hay un psicólogo al que no le produzca nada, que no tenga afecciones (en relación a la abstinencia). Plantea que en ese sentido se pensó la jornada, que fue retocada. Produjo que cada uno se conecte con sus afectaciones. Tratar de ser un psicólogo que no le pasa nada con la palabra, el llanto del otro… no pasa nunca eso. Otra cosas es pensar la propias afectaciones corporales y de ahí intervenir. El psicólogo está afectado por el acontecer, por el cuerpo y tiene que pensar que hacer con eso… Pregunta ¿me fui a la mierda? Y una compañera le dice que no, que está buenísimo (creo que a la mayoría nos gusto escuchar esto y claro nos dejo pensando) Se trae aquella anécdota de una psicóloga que en vez de ver de que nodo ella podía alojar la angustia del paciente intentó ubicarla en la teoría. Se comportaba como una alumna y no como una clínica dice Juan Pablo, y nos invita a ubicarnos como clínicos, no como alumnos. Otra compañera dice que intenta tener empatía, soportar lo que dice el otro, y Verónica que todavía no sabemos de que se trata. Sujeto de la experiencia que no es el que prever. Es un sujeto pasional, como decían no puedo calcular o prever si me río, si me afecta. Comenta también que le enoja cuando alguien dice ahí le tuve que poner el cuerpo, como si no lo pusiéramos. Marianela reflexiona que recién en quinto año pasa esto, y dice que se le vienen muchas preguntas. Verónica hablando de la experiencia, dice que no hay que pensar que va a dar una respuesta como código. Por eso se aplica la idea de situación, cómo construir cada vez
Marianela comenta que no leímos las crónicas. Otra compañera expresa la molestia porque no seamos un círculo y que le guastaría que lo fuéramos, más que nada para vernos las caras. Si no quieren hablar, no hablen dice. Alguien más dice que le chocó leer su nombre en la crónica y Juan Pablo responde “antes no habías sentido que estabas ahí”. Melina comenta que a ella le gustó pero que estaba mal, es Melina no Melisa. Creo que fue Rocío quién retoma una frese que se dijo en la primer clase: si no tenés un buen grupo te terminas peleando. Y reflexiona que nosotros tenemos un buen grupo porque hoy dijimos varias cosas y no nos peleamos.
Juan Pablo pide que los blogueros o quien sepa que mande un mail o suba al blog instrucciones (de uso, como hacer para comentar en el blog, etc.) para quienes todavía no nos amigamos con la tecnología. Recomienda también un texto que está en relación con la vulnerabilidad y afectación del cuerpo y su pertinencia para la clínica, que lo van a subir al blog o mandar por mail.
Algunos se quedan con sus respectivos grupos organizándose para realizar el parcial domiciliario. Nos retiramos.
martes, 5 de octubre de 2010
viernes, 1 de octubre de 2010
Crónica 5
Crónica núm. 5: 27-09-2010
Romina.
¿Por qué no nos copa la crónica? Después de pedir a los cronistas de la clase, se hizo un largo silencio, alguien se ofrece, más tarde otro y no había una 3ra. Mientras se esperaba que alguien más se sume a cronicar, parte del grupo opinaba las razones por los que, aun los que no habíamos cronicado, no lo hacíamos y había varias posiciones al respecto. Más tarde Juan Pablo pregunta si solo faltaba el cronista para comenzar la clase, no me acuerdo que se respondió, pero seguro fue un sí ya que decide sortear a alguien para que cronique. Me llama la atención que no nos haya dicho “¿Qué les parece?” ya que todo lo que se propone siempre se consulta al grupo.
Se sortea entonces la 3ra cronista y resulto ser la número 5. En ese momento empecé a escribir, pero algo no me había gustado, no lo dije, pero creo que esa fue la razón de no poder prestar tanta atención a la clase.
Al principio se notaba una cierta dispersión en todos nosotros, nadie decía de comenzar y varias veces la voz de Juan Pablo se perdió con el resto, podría decirse que de alguna manera se comienza a quebrar en la clase esa división tajante y jerárquica entre alumno- profesor, hecho que se empezó a construir en la primera clase.
Una compañera comenta que esperaba en esta clase fuese re copada, diciendo que en la clase anterior había notado que alguno de nosotros habíamos sonreído, y pudo ver que teníamos dientes.
Sale el tema del encuentro del sábado (yo pienso en lo feo que me estaba resultando hacer la crónica, sobre todo cuando no lo había elegido). Algunos compañeros cuentan que les había parecido la jornada y sale el tema “nos tocamos”, que ya había aparecido en la clase anterior, seguido por varias risas, algunas un poco tensas, otras risas más relajadas. Marianela (Mel me dice que así se llama) dice “para mí fue bastante fea, la improvisación no es lo mío (…) de verdad no fue tan bueno para mí, no sé porque, todo el mundo salió con una sonrisa, yo no”. A lo que Diego le responde “no se te vio así, se te vio participando, no pareció…”. Mel agrega “me sentí con la libertad de mirar, no me sentía obligada a participar”. Marianela retoma la palabra y creo que intentaba contestarle a Diego, pero no lo registro, solo escucho: “el día que esté como terapeuta voy a tener que bancarme los silencios, eso es lo que me empecé a replantear”.
Ulises empieza a hablar sobre las personas que no participan en una actividad, sintiéndose molesto por ello. Cuenta también una experiencia que vivió en el teórico.
Un compañero se levanta y se retira de la clase (¿Esteban?). Juan Pablo le pregunta si está todo bien, y él le dice que sí.
Después de lo que Ulises comenta que lamentablemente no pude registrar, alguien retoma el texto que plantea al choque como intento de encuentro. Y Marianela, tomando a Anzieu, comenta que el silencio de los participantes puede ser un mecanismo de defensa.
La situación en el aula me resulta difícil de registrar escucho varias voces a la vez, creo que no nos estamos escuchando, aunque entre las voces registro a Juan Pablo decirle a una compañera “me duele cuando escucho decir lo subjetivo de cada uno a esta altura pero bueno…”.
Siento que me resulta más fácil oír lo que pasa afuera de la clase que a los chicos, todavía me sigue molestando hacer la crónica cuando no levanté la mano para ello.
Una compañera le dice a Ulises que se puede no participar y sin embargo estar implicado, y le informa que él tiene un modo agresivo de decir las cosas. Ulises disiente con lo dicho porque en un grupo eso no tendría que pasar y creo comprender que quiere decir que en un grupo todos los presentes tendríamos que participar.
La compañera le dice que él cree que no participamos y lo explica porque estamos “enfermos”. Continúa una ardua discusión al respecto.
Al resultarme complicado registrar voces, me detengo a mirar: muchas risas, algunas carcajadas y cuchicheos en círculos más pequeños.
Vero, comenta que a ella le había resultado extraño que nadie había saltado en la primera clase cuando Ulises nos tildó de enfermos. Seguidamente, una compañera dice que son opiniones diferentes y que a ella no le molestó.
Para hablar del modo que Ulises tiene para decir las cosas, Vero comenta sobre el estilo personal que cada uno tiene para intervenir, y comenta que lo que Ulises hizo fue una intervención que tuvo sus efectos por lo que se ve.
Nuevamente Ulises habla y cuenta que la clase anterior se había ido enojado porque había gente que se hacía cargo de lo que el otro callaba, por eso él había decidido callarse.
Natalí, comenta que hace mucho que empezó a pensar que el silencio tiene sus efectos, y que de hecho hoy estábamos hablando de la gente que no hablaba. (Algo así creo que fue lo que dijo).
Natalia dice empezar a notar un cambio en el grupo a partir de decirnos los nombres.
Alguien retoma el tema de decir “enfermedad” (creo que fue Sabina).
Vero, comenta que no cree que se trate solo de la neurosis de Ulises. Juan Pablo la interrumpe y le dice que ella quiere decir que Ulises fue puesto en el lugar de chivo emisario, parece que cumple más el lugar de una función que de una persona.
Vero dice momento después que se había quedado pensando en la bronca con la que Ulises se había ido… como de lo raro que resultaba un estudiante de psicología con bronca… y ahora se lo piensa como una cuestión más de él, como que él la paso mal en la facultad y dice que ella también la pasó mal… por esa razón ella traía el tema del estilo, es algo que tiene que ver con él, por un lado su estilo y pensar por el otro el contenido de lo que dice.
Alguien más dice que hay diversidad en el estilo, y que ella no podía enojarse con alguien que hace algo diferente.
Juan Pablo dice “me gustaría retomar a Ulloa” (nadie tomó en cuenta eso). Se siguió hablando de lo que se venía hablando y creo que fue Juan pablo el que comentó del pasaje del estilo personal al experiencial.
En ese momento le aviso a Mel que estoy en cualquiera y no puedo anotar lo que hablan.
Se comienza a hablar de que todavía no se tiene en claro para qué sirve esta experiencia (creo haber oído a Carlos decir eso). En ese momento Vero trae y recomienda un texto de Larrosa donde se dice que las experiencias suelen no ser claras.
Juan pablo recuerda que la vez pasada se había hablado de la incomodidad… alguien dice que atacamos a Ulises como él nos atacó.
Juan pablo señala que debemos pensar en qué hacer con la afectación que estamos sintiendo, pero no podemos pensar si es correcto o no lo que estamos sintiendo, ahí nos vamos a la mierda… la jornada está pensada en ese sentido. Comenta estar feliz con cómo fue modificada porque produjo que varios se conecten con sus afectaciones. Tratar de ser un psicólogo al que no le pasa nada, en busca de ese ideal, puede llevar a esconder nuestras afectaciones y actuarlas. Otra cosa es registrarlas, tomarlas en cuenta e intervenir desde ahí.
Magdalena, recuerda lo que se había dicho en la primera clase sobre la psicóloga que buscaba el punto de angustia de su paciente y se había quedado mal por no haberlo identificado.
Juan pablo dice que no solo sirve registrar las cosas agradables, sino también las limitaciones.
Marianela se levanta para irse y expresa que hoy no se leyó la crónica. Rocío, dice que tampoco somos ya un círculo y que no puede verle la cara a la gente de atrás y propone volver a hacer uno, más que nada dice, porque permite vernos las caras.
Son las 22, se recomienda un texto donde una de las autoras es Vero, algo de sonoridades con cuerpo, no escuché bien el nombre.
Me permito decir, ya que hay que registrar nuestras afectaciones, que me fui un poco enojada porque no quería hacer la crónica, sabía que tenía que hacerla alguna vez pero esperaba poder decidir cuándo. Quizás tendría que haberlo dicho en el aula, pero no me salió. Además creo que deberemos pensar porque la crónica trae tantas resistencias para algunos.
Romina.
¿Por qué no nos copa la crónica? Después de pedir a los cronistas de la clase, se hizo un largo silencio, alguien se ofrece, más tarde otro y no había una 3ra. Mientras se esperaba que alguien más se sume a cronicar, parte del grupo opinaba las razones por los que, aun los que no habíamos cronicado, no lo hacíamos y había varias posiciones al respecto. Más tarde Juan Pablo pregunta si solo faltaba el cronista para comenzar la clase, no me acuerdo que se respondió, pero seguro fue un sí ya que decide sortear a alguien para que cronique. Me llama la atención que no nos haya dicho “¿Qué les parece?” ya que todo lo que se propone siempre se consulta al grupo.
Se sortea entonces la 3ra cronista y resulto ser la número 5. En ese momento empecé a escribir, pero algo no me había gustado, no lo dije, pero creo que esa fue la razón de no poder prestar tanta atención a la clase.
Al principio se notaba una cierta dispersión en todos nosotros, nadie decía de comenzar y varias veces la voz de Juan Pablo se perdió con el resto, podría decirse que de alguna manera se comienza a quebrar en la clase esa división tajante y jerárquica entre alumno- profesor, hecho que se empezó a construir en la primera clase.
Una compañera comenta que esperaba en esta clase fuese re copada, diciendo que en la clase anterior había notado que alguno de nosotros habíamos sonreído, y pudo ver que teníamos dientes.
Sale el tema del encuentro del sábado (yo pienso en lo feo que me estaba resultando hacer la crónica, sobre todo cuando no lo había elegido). Algunos compañeros cuentan que les había parecido la jornada y sale el tema “nos tocamos”, que ya había aparecido en la clase anterior, seguido por varias risas, algunas un poco tensas, otras risas más relajadas. Marianela (Mel me dice que así se llama) dice “para mí fue bastante fea, la improvisación no es lo mío (…) de verdad no fue tan bueno para mí, no sé porque, todo el mundo salió con una sonrisa, yo no”. A lo que Diego le responde “no se te vio así, se te vio participando, no pareció…”. Mel agrega “me sentí con la libertad de mirar, no me sentía obligada a participar”. Marianela retoma la palabra y creo que intentaba contestarle a Diego, pero no lo registro, solo escucho: “el día que esté como terapeuta voy a tener que bancarme los silencios, eso es lo que me empecé a replantear”.
Ulises empieza a hablar sobre las personas que no participan en una actividad, sintiéndose molesto por ello. Cuenta también una experiencia que vivió en el teórico.
Un compañero se levanta y se retira de la clase (¿Esteban?). Juan Pablo le pregunta si está todo bien, y él le dice que sí.
Después de lo que Ulises comenta que lamentablemente no pude registrar, alguien retoma el texto que plantea al choque como intento de encuentro. Y Marianela, tomando a Anzieu, comenta que el silencio de los participantes puede ser un mecanismo de defensa.
La situación en el aula me resulta difícil de registrar escucho varias voces a la vez, creo que no nos estamos escuchando, aunque entre las voces registro a Juan Pablo decirle a una compañera “me duele cuando escucho decir lo subjetivo de cada uno a esta altura pero bueno…”.
Siento que me resulta más fácil oír lo que pasa afuera de la clase que a los chicos, todavía me sigue molestando hacer la crónica cuando no levanté la mano para ello.
Una compañera le dice a Ulises que se puede no participar y sin embargo estar implicado, y le informa que él tiene un modo agresivo de decir las cosas. Ulises disiente con lo dicho porque en un grupo eso no tendría que pasar y creo comprender que quiere decir que en un grupo todos los presentes tendríamos que participar.
La compañera le dice que él cree que no participamos y lo explica porque estamos “enfermos”. Continúa una ardua discusión al respecto.
Al resultarme complicado registrar voces, me detengo a mirar: muchas risas, algunas carcajadas y cuchicheos en círculos más pequeños.
Vero, comenta que a ella le había resultado extraño que nadie había saltado en la primera clase cuando Ulises nos tildó de enfermos. Seguidamente, una compañera dice que son opiniones diferentes y que a ella no le molestó.
Para hablar del modo que Ulises tiene para decir las cosas, Vero comenta sobre el estilo personal que cada uno tiene para intervenir, y comenta que lo que Ulises hizo fue una intervención que tuvo sus efectos por lo que se ve.
Nuevamente Ulises habla y cuenta que la clase anterior se había ido enojado porque había gente que se hacía cargo de lo que el otro callaba, por eso él había decidido callarse.
Natalí, comenta que hace mucho que empezó a pensar que el silencio tiene sus efectos, y que de hecho hoy estábamos hablando de la gente que no hablaba. (Algo así creo que fue lo que dijo).
Natalia dice empezar a notar un cambio en el grupo a partir de decirnos los nombres.
Alguien retoma el tema de decir “enfermedad” (creo que fue Sabina).
Vero, comenta que no cree que se trate solo de la neurosis de Ulises. Juan Pablo la interrumpe y le dice que ella quiere decir que Ulises fue puesto en el lugar de chivo emisario, parece que cumple más el lugar de una función que de una persona.
Vero dice momento después que se había quedado pensando en la bronca con la que Ulises se había ido… como de lo raro que resultaba un estudiante de psicología con bronca… y ahora se lo piensa como una cuestión más de él, como que él la paso mal en la facultad y dice que ella también la pasó mal… por esa razón ella traía el tema del estilo, es algo que tiene que ver con él, por un lado su estilo y pensar por el otro el contenido de lo que dice.
Alguien más dice que hay diversidad en el estilo, y que ella no podía enojarse con alguien que hace algo diferente.
Juan Pablo dice “me gustaría retomar a Ulloa” (nadie tomó en cuenta eso). Se siguió hablando de lo que se venía hablando y creo que fue Juan pablo el que comentó del pasaje del estilo personal al experiencial.
En ese momento le aviso a Mel que estoy en cualquiera y no puedo anotar lo que hablan.
Se comienza a hablar de que todavía no se tiene en claro para qué sirve esta experiencia (creo haber oído a Carlos decir eso). En ese momento Vero trae y recomienda un texto de Larrosa donde se dice que las experiencias suelen no ser claras.
Juan pablo recuerda que la vez pasada se había hablado de la incomodidad… alguien dice que atacamos a Ulises como él nos atacó.
Juan pablo señala que debemos pensar en qué hacer con la afectación que estamos sintiendo, pero no podemos pensar si es correcto o no lo que estamos sintiendo, ahí nos vamos a la mierda… la jornada está pensada en ese sentido. Comenta estar feliz con cómo fue modificada porque produjo que varios se conecten con sus afectaciones. Tratar de ser un psicólogo al que no le pasa nada, en busca de ese ideal, puede llevar a esconder nuestras afectaciones y actuarlas. Otra cosa es registrarlas, tomarlas en cuenta e intervenir desde ahí.
Magdalena, recuerda lo que se había dicho en la primera clase sobre la psicóloga que buscaba el punto de angustia de su paciente y se había quedado mal por no haberlo identificado.
Juan pablo dice que no solo sirve registrar las cosas agradables, sino también las limitaciones.
Marianela se levanta para irse y expresa que hoy no se leyó la crónica. Rocío, dice que tampoco somos ya un círculo y que no puede verle la cara a la gente de atrás y propone volver a hacer uno, más que nada dice, porque permite vernos las caras.
Son las 22, se recomienda un texto donde una de las autoras es Vero, algo de sonoridades con cuerpo, no escuché bien el nombre.
Me permito decir, ya que hay que registrar nuestras afectaciones, que me fui un poco enojada porque no quería hacer la crónica, sabía que tenía que hacerla alguna vez pero esperaba poder decidir cuándo. Quizás tendría que haberlo dicho en el aula, pero no me salió. Además creo que deberemos pensar porque la crónica trae tantas resistencias para algunos.
jueves, 30 de septiembre de 2010
sábado, 25 de septiembre de 2010
Sensaciones y Opiniones de la Jornada del Sábado
Como lo dice el título aquí se abre un espacio para opinar y comentar las sensaciones que surgieron a partir de la experiencia del día sábado en los diferentes grupos
Cuarta!
Por Ornella
Comienza la clase con un comentario nostálgico de Juan Pablo que hace alusión a una ronda que alguna vez se había formado. Luego seguimos con la asignación tediosa del cronista. Momento de silencio, en el que Verónica dice que no está siendo una propuesta que motive, que habría que venderla, y agrega: “¡Qué bueno que es hacer una crónica!” a lo que le responden “¡Hacela!”, propuesta a la que otro compañero se suma y propone que Verónica y Juan Pablo hagan una crónica. Juan Pablo responde, un tanto tenso, diciendo que podría ser pero que hoy no, o que si, pero que igual se iban a designar tres cronistas. Me propongo, avisando que no tenía ganas de hacerlo (actitud que se fue modificando a lo largo de la clase) y luego dos chicas más se suman.
Juan Pablo pregunta qué hacer, propone leer la crónica, pero una compañera dice que le gustaría hablar del parcial y la jornada, palabra que ante su mención despliega algo así como un “Ooohh…” y un barullo generalizado, situación graciosa o es que yo andaba risueña. Plantea que el aviso del parcial la sorprendió, que es muy estructurado y muy pautado, con muchos requisitos. En relación a la jornada se comenta que es de 9 a 13, y dos compañeras presentan una situación con respecto al horario. Se plantean dudas acerca de en qué consiste, Verónica responde que es una jornada de experiencia grupal, pensando al cuerpo como una herramienta para el psicólogo. (Que así como suena me parece interesante, pero no sé si en la práctica lo va a ser tanto) Otra compañera pregunta ¿Es cierto que te hacen gatear? Lo que produce risas y Juan Pablo contesta que no va a obligar a nadie a gatear, pero que si, que hay quienes gatean. En relación a la jornada una compañera que ya había cursado, cuenta que ya fue a la experiencia. Y otra le insiste a que cuente, y lo que me quedó de lo que dijo fue que la cursada cambió después de la experiencia, cosa que me resultó interesante y me generó más expectativas sobre la jornada. La misma compañera insiste en saber algo más, a lo que Juan Pablo responde que el dispositivo es igual que en la cursada, que no hay nada pautado. Y otro agrega: “Nos vamos a tocar, está bueno”, Juan Pablo repite esto al modo de un eco.
(¿Esperando alguna repercusión?)
Continuamos con el tema del parcial. Juan Pablo cuenta que hay que entregarlo en papel y por mail. Acuerda que tiene un montón de puntos, que es estructurado, ambicioso y que hay expectativas por su parte de leer los trabajos. Y cuenta que se basa en pensar clínicamente lo sucedido en clase, de esta experiencia. Alguien dice que resultó raro el parcial por la modalidad de la materia y de pronto un mail con unas consignas que piden márgenes, letra de tamaño específico, etc. Que merecía un comentario. Que llamó la atención. Se pregunta si hay otras sensaciones, y alguien agrega que está bueno porque habitualmente no tenemos pautas al momento de entregar formalmente un trabajo. (Con lo que no estoy de acuerdo) Se continúa con este tema, Verónica opina que hizo ruido en relación a como venía la cursada. A lo que Juan Pablo agrega: “Ah! entonces, ¿Era serio?” y concuerda con lo riguroso de las consignas. Se habla sobre que se generó como un contraste, y que todo esto evidentemente tiene un sentido, que hasta ahora veníamos a hablar boludeces. Que produjo impacto porque no se había hablado del tema y de repente cae un mail. También se agrega que el modo de presentación era esperable porque es un documento, que al ser la materia tan dinámica (o algo así) pareciera que no, pero que en fin tiene un trasfondo teórico. Alguien agrega que es complicado articular cualquier concepto. Porque todavía no termina de comprender, porque todavía está peleándose, en su cabeza, por uno de los tantos conceptos. Que si, que la subjetividad, la grupalidad, pero que el va a responder a partir de lo que el cree que es, (cuestión que me remite a algo que intenté buscar en ese momento en un texto que no recordaba cual era, y que no encontré), que no va a forzar ninguna relación. Y luego de la reiterativa idea de no lectura, Juan Pablo agrega que por suerte el parcial nos va a hacer leer, lo que va a permitir trabajar distinto en clase. Y acá dice estar perdido, propone leer la crónica. Verónica dice que se había remitido a la clase anterior (en algún momento que no registré porque estaba hablando) y que tenía ganas de leerla.
Comienza la lectura de una de las crónicas. Se interrumpe para preguntar a quien la escribió sobre lo que había llamado su atención. Se hace un comentario sobre el blog, algo que se había producido, en relación a grupo y agrupamiento, que no tiene mucha repercusión en el momento porque se mezcla con el tema de algunos que no podíamos hacer comentarios en el blog. Surge la idea de que hay alguien que sube cosas al mismo. Un compañero hace una pregunta: ¿Cómo te llamas “especialista en Ulloa”? y la especialista dice llamarse Marianela. Se continúa con la crónica, durante la cual hay gente que charla, gente que escucha, gente que asiente con ciertas frases. Se termina la lectura y se producen miradas (que registro por primera vez o miradas que miran por primera vez) y silencio. Se dice que las tres crónicas fueron muy distintas, y hay quienes dijeron no encontrar cosas diferentes. Una de las cronistas expresa su dificultad por registrar ciertas cosas por el hecho de no ver a quien hablaba.
Una compañera obliga a otro de los cronistas a leer lo que escribió. Comienza la lectura, momento en el que hay gente que escucha, gente que bosteza, gente que ríe con determinadas ideas, gente que charla, gente que asiente, gente que registra y gente que vaya a saber uno dónde se encuentra.
Se propone recordar los nombres para no estigmatizar, y chistes en relación a esto. Juan Pablo pregunta por ciertas caras que hubo mientras se leía la crónica. Y surge lo bueno de la crónica que suponía estados en nosotros, y una compañera agrega que le pasó que sentía que estaba en la crónica (me pareció un re buen efecto), que organizaba lo no-claro de la clase. Alguien expresa otra vez (a lo largo de la cursada) que por primera vez leyó antes de ir a clase. Que resulta llamativo que cada uno registre cosas distintas, que es genial, con lo que muchos acuerdan. Se retoma la pregunta sobre el aburrimiento. Surge el tema del goce, deseo y placer y de algo que no se volvía placentero, que no comprendí. Me perdí.
Se vuelve al tema de los nombres, y alguien propone ponernos cartelitos produciendo emoción en alguien cercano a mí y me da gracia. Se dice que es complicado, pero que sería necesario saber quién dijo qué cosa, porque si no se queda en el se dijo, se escuchó, son voces, son compañeros. También surge la idea de la dificultad de registrar todo. Juan Pablo interviene subrayando el surgimiento del interés por el nombre del otro, “antes nos chupaba un huevo”. Se dan opiniones respecto de registrar los nombres habitualmente o no. Aparece la idea de que cada uno se presente, hay quienes están de acuerdo y los que no, se hacen esperar para expresar su desacuerdo. A mí, particularmente no me parecía, pero me resultaba interesante lo que ocurría. Surge la duda de ¿Qué decir en la presentación? ¿Cómo seria? ¿Qué habría que decir? Alguien propone barrio y colegio como en Feliz Domingo, risas pero no tantas, se estaba generando tensión con el tema. También se propone decir de dónde somos. Alguien preguntaría: ¿Por qué elegiste la carrera? Que desata quilombo con un ¡No! rotundo. Alguien dice que fue hace mucho tiempo, que es muy largo de explicar y que ya no tiene sentido, que ya no se recuerdan los motivos. Juan Pablo agrega que el venir a la facultad es elegir cada vez.
Habla entonces alguien en oposición a la idea de la presentación, dudando sobre el objetivo, si era para conocernos, si era terapia de grupo (fantasmita que a esta altura me pudre un poco) cuál seria el fin de la historia, si realmente es necesario, ¿qué cambiaria?, pregunta que torna interesante el momento y que me intriga cual sería su respuesta. Alguien dice que en definitiva en las crónicas solo se diferencia a Verónica y a Juan Pablo. También por la necesidad de saber con qué criterio cada uno habla, y se lleva la situación de no saber quien habla, al momento de mencionar a autores, que era necesaria la precisión. No era una cuestión de hacerse amigos, o sí. Surge también la idea de que en la crónica no tendrían que aparecer los nombres de quien habla, sino el acontecer (comparto, por lo que no puse nombres a quien hablaba, salvo los de Verónica y Juan Pablo). Hay quienes no están de acuerdo, porque dicen que se sentirían bien siendo nombrados en una crónica (o algo así). Alguien dice que hay gente que no conoce, que sostiene cursos, y como se nota en la oración, no comprendí. Juan Pablo toma a Riviere, quien supondría que en un grupo los integrantes tienen una mutua representación mental de sus miembros. Creo que dice algo así como que si uno no sabe quien dijo lo que dijo, ¿qué imagen puede formarse? Verónica dice algo en relación al ser nombrado. También alguien dice algo de señalarse entre ellos que no comprendí. Que es un recuerdo de las situaciones, quedan las caras, pero el nombre es importante. Surge el interés más allá de la crónica. Se propone que cada uno haga una pregunta al otro.
En ese momento se presenta Alexis. (Y me pregunto cómo todo llevó a esta situación que se parece más a un juego que torna la situación divertida) alguien le pregunta de donde es. Un compañero le dice a otro que quiere saber su nombre. Contesta Ulises y escucho un ¡Guaauu! que llama la atención de todos, ¿qué pasó? Risas y más risas. Otra compañera hace una enumeración un tanto rara de los nombres que recuerda, me da risa, parece un juego de memoria. Y aparece Juan Pablo cuestionando si tiene o no sentido, dirigiéndose hacia alguien por el nombre, pero equivocándose en el mismo. Y afirma entonces el sin sentido.
Una compañera dice que en relación al significado de grupo ella considera que no pensamos como grupo, que no se produce una opinión general (o algo así) que está cada uno con lo que opina, lo que cree sin intentar pensar en grupo (el “Yo creo” aparece de nuevo, lo que me hace buscar nuevamente la frase que había leído)
En el momento en que busco, me pierdo una secuencia en la que se interroga al cronista de la clase anterior, me pierdo una parte pero llego a escuchar que Juan Pablo le pregunta qué le paso mientras cronicaba, a lo que responde que nada, que estaba concentrado en registrar todo. No le creo, me parece que aun registrando uno sigue pensando y sintiendo los efectos de lo que los demás dicen. (Incluso capaz que más)
Un compañero habla sobre un texto, lo recomienda, que hace referencia a una película, que lamento no haber registrado.
Se habla de Lewkowicz y del concepto de situación, en donde una compañera dice que lo que interesa es poder habitarla, no interesan los nombres, que no le encuentra la finalidad a la presentación. Y alguien le contesta que es algo que está bueno, que no tiene una función con un fin, sólo para saber. Se toman los conceptos de acontecimiento, suceso y despliegue.
No sé en relación a qué, Juan Pablo dice que seríamos observadores, que no habría situación.
Alguien compara la presentación con lo sucedido con la formación de la ronda de la primera clase, que sus efectos fueron después, las miradas, el verse, y que podría pasar lo mismo con la presentación. Y otra expresa que presentándose y hablando de uno se cambia la función de la clase, aparece la idea (de nuevo) de que no íbamos a hablar de uno. Idea que no comparto. Otro opina que es para saber quién opina y no sé de qué manera alguien pide: ¡Respuestas! Se dice que sólo interesan los alumnos de quinto año, que la presentación pinta más a boludeo. Juan Pablo interroga si sería impertinente. Otra vez me perdí. Aparece la idea de que la presentación serviría para trabajar grupalmente.
Un compañero realiza una pregunta en relación a si es necesario que se produzca acontecimiento para que haya una situación nueva. Aparece la idea de orden cuestionada, como que no sería algo que se despliega. La pregunta hecha a Juan Pablo la redirige, aclarando que va a contestarla, para saber si comprendíamos y si nos lo preguntábamos. Da su opinión y al finalizar aclara que sólo puede decir eso, “más no sé”, actitud que me gustó.
Se habla sobre la pesadez de la facultad, si es posible en este contexto generar situación, (o algo así) que puede haber quien esté pensando en por qué comerse esta clase, y que sólo la conexión de puntos hacen la situación.
Juan Pablo le pregunta a una compañera por dónde anda, y ella responde que está dormida y ante la insistencia de quien preguntó, responde un tanto evasiva e impersonal que me dio la idea de un no estar.
Se habla sobre el acontecimiento. Alguien pregunta: ¿Cómo pasamos de la presentación a acontecimiento? Juan Pablo se sorprende que alguien haya dicho “el tema que íbamos a hablar hoy” diciendo que en definitiva no hay temas predeterminados. Y agrega que nos perdemos en muchos momentos (me identifico y se ve en la crónica) que hay cosas que se pierden (o algo así) preguntándose si se debe a un clima rápido, muy cambiante, que también nos aburrimos cuando hablamos de los textos, que se hablan muchas cosas. Verónica retoma lo que una compañera dijo en relación a que no dice lo que piensa porque rápidamente lo que otro dice lleva para otro lado lo que se venía diciendo y que trata de entenderlo y que le lleva tiempo. Y la compañera dice que hacer un corte incomoda. A lo que Juan Pablo le dice: “¡Incomodá!”. Y Verónica trae a no sé que autor que dice que para pensar problemas hay que sostener la incomodidad. (Me pareció buenísimo) Juan Pablo retoma lo de la velocidad y en la nada que quedo la presentación, cosa que le parece curiosa.
Alguien comienza con la presentación nuevamente, y al no responder de nadie, dice no tener convocatoria.
Y esto que sigue solo a modo de recordatorio para la buena convivencia y por como se fueron relajando las cosas y cada uno puso de lo suyo, hablando de uno, incluso quien creía que no se debía hacer eso en clase: Es Natalí, no Natali ni Natalia; Sabina, no Sabrina ni como Joaquín; Marianela, que considera importante ser y que sepamos que es de Brandsen; Ivana, la administradora del Blog; Rocío, la que diciente; Natalia, a la que se le apaga la tele y que escucha voces; Clara o Carla como alguien la re-bautizó. En este momento se retira un grupo de gente. Y continúan las presentaciones: Gabriela, quien al presentarse se siente más parte del grupo, con más identidad y dice algo en relación al padecimiento del anonimato (o eso entendí); Magdalena, la que tiene vergüenza al hablar (con quien me identifico) le genera ansiedad y se pone colorada (comentario que me generó mucha ternura); Ana, no Anabela, a quien le cuesta callarse cuando piensa algo; Cintia, a la que le cuesta hablar y se queda con las ganas de decir lo que piensa (situación que también me identifica), Carolina, no Ana como la nombran en la lista de asistencia. Momentos que merecían ser registrados, porque daban cuenta del relajamiento y confianza de parte del grupo.
Se habla del apellido en relación a que se conocen los apellidos pero no las caras, y que es muy impersonal. También se retoma el tema de como Juan Pablo toma asistencia, nombre primero, apellido después, lo que llamó la atención en el primer practico.
Silencio.
Juan Pablo en relación al posible olvido de todos los nombres, trae la cuestión que para existir para otro habría que hacer algo. (Que ahora que lo paso me remite a algo que Corea decía)
Una compañera cuenta en la situación que se encuentra habitualmente en relación a que siempre la ubican pero que ella no ubica.
Sin saber si alguien lo dijo o yo lo sentí, (aunque también las dos juntas pueden ser ciertas) tengo escrito en mi hoja: “Me siento cómoda aún en el silencio”
Surge el tema del grupo y de la idea de que uno tendría que dejar la identidad dentro de él, y algo en relación a, algo así como una crítica al grupo, que no tratamos de pensar en conjunto, no intentamos pensar todos juntos. Juan Pablo toma a Anzieu con respecto a ansiedades y la idea de que el grupo te va a comer.
Se recomienda bibliografía: 12 y 13 del bloque I y 4, 11,12 del bloque II.
viernes, 24 de septiembre de 2010
Hoja de ruta o Cronica nº 4
Miércoles 22 de Septiembre de 2010
Por Ivana
Comienza la clase, se busca un cronista, todo el ruido y risas se hace un silencio. Se proponen Ornela, Rocío y yo, Ivana.
Una de las compañeras propone hablar del parcial y de la jornada que se realizará el día sábado.
¿En que consiste la jornada?
Verónica explica que las jornadas se trabajan en grupos y que se basan en utilizar el cuerpo como una herramienta para el psicólogo.
Una compañera comenta haber presenciado la jornada y dijo que mejoro su experiencia con la cursada.
¿Cómo es esto de utilizar el cuerpo? Aparece como una pregunta generalizada, la cual siento que produce un poco de incomodidad y a la vez curiosidad. Surgen algunos comentarios como “ ¿Es verdad que nos van a hacer gatear?” o “Nos vamos a tocar”, las risas no me permiten escuchar hasta que Juan Pablo dice que el parcial es muy ambicioso.
Llama la atención en una de las chicas lo abierto de la consigna y lo estructurado de la presentación (en relación a los márgenes, tamaño de letra,etc)
Una de las chicas dice haberse asustado al ver el parcial y dijo “Decía mucho pero no decía nada” frase que ese momento llamó mi atención.
También dice que le hizo ruido como venia la cursada y como es el trabajo.
Se escucha a lo lejos… “¡Ah! Entonces era Serio” Lástima que perdí el autor de esa frase.
Toma la palabra Natalia y dice que ella si se lo esperaba, se da un dinamismo con una base teórica como en las clases y que en el parcial se plasma eso.
Lucas dice que no quiere forzar las cosas que va a articular lo que pueda articular. A lo que Juan Pablo asiente y dice que los conceptos no hay que inventarlos hay que usarlos de herramientas.
“Que haya un parcial produce que ustedes lean y que esta lectura produzca miradas clínicas” A todo esto pensé “¡Somos un poco hijos del rigor!” Me plantee ¿Esta bien eso?.
Se lee en voz alta una de las Crónicas.
Se plantea el tema de la cadena de mails y una de las chicas suponía que luego en la clase iba a haber un debate,ya que se habían dado intercambios interesantes. Cosa que no sucedió o que solo fueron algunos comentarios aislados. Otras chicas plantean tener problemas de índole “tecnológico” en cuanto a la publicación en el blog.
Se produce un largo silencio y algunos tosen. Me pregunto a mi misma un poco riendo¿Por qué cuando hay silencio alguien tose?.
Esteban lee su crónica. Durante la lectura de ésta hubo risas, comentarios y caras, se notaba un clima mas distendido que el de minutos antes.
Un compañero comenta haber sentido con esta crónica que pensaban lo mismo que Esteban, que se transportaban a aquel día.
Surge un interrogante sobre las crónicas. ¿Por qué solo aparecen los nombres de Juan Pablo y Verónica? Esta suerte de”invisibilidad” y “anonimato” de los compañeros que aparecen en estos relatos.
Propongo ponernos cartelitos, les debe haber gustado mi idea porque hay muchas risas.
Juan Pablo señala que durante la clase algunos chicos se preguntaron los nombres.
Alexis entonces toma la posta y propone nombrarnos, agregando el porque elegiste la carrera. El eco de los comentarios no me deja escuchar a Anabella ( hasta el momento para mi la chica de saquito violeta) que pregunta con insistencia cual es el objetivo de nombrarnos ¿ Vamos a hacer terapia de grupo?.
Ulises dice que es innecesario que no deberían aparecer nuestros nombres sino el acontecer del grupo.
Con este disparador Juan Pablo cita a Pichón Riviere diciendo que un grupo es la mutua representación mental de cada uno de sus miembros.(Algo así escuche)
Mas allá de la crónica hay un interés, dice Magdalena.
Alexis nuevamente aparece en escena cortando el clima diciendo su nombre completo y su lugar de origen, Berisso.
Lucas, con curiosidad, le pregunta a un compañero a unas sillas de distancia su nombre.
Ulises dice.
Guau! Dice Marianela sorprendida, las risas se apropiaron del lugar. ¡Que nombre fuerte!
Me dan ganas de participar, ya me parece que el tema de los nombres un poco se agotó. A lo que propongo hablar sobre lo que planteo Rocío en el blog. Si somos un grupo, si nos pensamos como grupo. Esto que marca Esteban de sobre las opiniones en su crónica.
Lucas sugiere un texto “Vínculos actuales…” que habla de la película Crash y de paso recomienda la nueva película de Araoz.
Magdalena lee un fragmento de un texto de Lewkovits con relación a habitar la situación o ser simples observadores.
Anabella pregunta nuevamente la finalidad , ella quiere un debate. A lo cual Verónica le dice que ya está en uno.
El sentido de nombrarnos es para vivirlo como un grupo dice Alexis.
Rotundamente Lucas cambia de tema y pregunta sobre el concepto de Acontecimiento. ¿Es necesario el acontecimiento para que se produzca una situación?
Juan Pablo pregunta al grupo. Surgen comentarios.
Juan pablo responde diciendo que el acontecimiento esta ligado al concepto de estructura, hace una analogía con Khun y los periodos de ciencia normal y de cambio de paradigma.
Lewkovits lo que plantea es fuera de un orden.
Los acontecimientos no tienen que ser espectaculares.
Luego de un silencio Juan Pablo pregunta a algunas compañeras a mi lado ¿Por donde andan ustedes?
Se habla de un clima cambiante en el salón por momentos de risas, de incomodidad y de silencio. Lucas dice que esto se dá cuando se habla de los textos. ¿ Un palo para todos no?
Natalia dice que ella va procesando las cosas pero que un corte mas tarde incomodaría. ¡Y Bueno incomodá! propone Juan Pablo.
Para pensar en problemas hay que sostener la incomodidad dice Verónica. Hubo un gran silencio, quizás varios nos quedamos pensando en esta frase. Finalmente Verónica nos incomodó.
Se recomienda el texto de Lewkovits “Comunidad problemática”.
A Juan pablo le pareció interesante el debate que se armó.
Alexis busca que los que se presentan se impliquen un poco mas . Comienzan a presentarse algunos compañeros y se comentan anécdotas sobres sus nombres como ¡No me llamo Sabrina, me llamo Sabina! ¿Cómo Joaquín? Las risas logran distender el clima.
Anabela termina presentándose y se disculpa diciendo que cuando piensa algo lo dice.
Una de las chicas plantea que conoce muchos apellidos pero que no conoce las caras y viceversa.
El ruido, las risas y los comentarios abundan.
Surge esta pregunta ¿Para existir habría que hacer algo?
Silencio
¿Hay otro clima no? Si, aún en el silencio afirma Lucas.
Una compañera retoma el tema del grupo y plantea que al entrar al grupo ser dejaría de lado nuestra identidad para fundirnos en una nueva.
Hay un miedo al grupo, como que el grupo te come dice Ulises.
Juan Pablo propone algunos textos :Texto 12 y 13 del bloque 1,Texto 4,11 y12 del bloque 2 y nos despedimos.
Por Ivana
Comienza la clase, se busca un cronista, todo el ruido y risas se hace un silencio. Se proponen Ornela, Rocío y yo, Ivana.
Una de las compañeras propone hablar del parcial y de la jornada que se realizará el día sábado.
¿En que consiste la jornada?
Verónica explica que las jornadas se trabajan en grupos y que se basan en utilizar el cuerpo como una herramienta para el psicólogo.
Una compañera comenta haber presenciado la jornada y dijo que mejoro su experiencia con la cursada.
¿Cómo es esto de utilizar el cuerpo? Aparece como una pregunta generalizada, la cual siento que produce un poco de incomodidad y a la vez curiosidad. Surgen algunos comentarios como “ ¿Es verdad que nos van a hacer gatear?” o “Nos vamos a tocar”, las risas no me permiten escuchar hasta que Juan Pablo dice que el parcial es muy ambicioso.
Llama la atención en una de las chicas lo abierto de la consigna y lo estructurado de la presentación (en relación a los márgenes, tamaño de letra,etc)
Una de las chicas dice haberse asustado al ver el parcial y dijo “Decía mucho pero no decía nada” frase que ese momento llamó mi atención.
También dice que le hizo ruido como venia la cursada y como es el trabajo.
Se escucha a lo lejos… “¡Ah! Entonces era Serio” Lástima que perdí el autor de esa frase.
Toma la palabra Natalia y dice que ella si se lo esperaba, se da un dinamismo con una base teórica como en las clases y que en el parcial se plasma eso.
Lucas dice que no quiere forzar las cosas que va a articular lo que pueda articular. A lo que Juan Pablo asiente y dice que los conceptos no hay que inventarlos hay que usarlos de herramientas.
“Que haya un parcial produce que ustedes lean y que esta lectura produzca miradas clínicas” A todo esto pensé “¡Somos un poco hijos del rigor!” Me plantee ¿Esta bien eso?.
Se lee en voz alta una de las Crónicas.
Se plantea el tema de la cadena de mails y una de las chicas suponía que luego en la clase iba a haber un debate,ya que se habían dado intercambios interesantes. Cosa que no sucedió o que solo fueron algunos comentarios aislados. Otras chicas plantean tener problemas de índole “tecnológico” en cuanto a la publicación en el blog.
Se produce un largo silencio y algunos tosen. Me pregunto a mi misma un poco riendo¿Por qué cuando hay silencio alguien tose?.
Esteban lee su crónica. Durante la lectura de ésta hubo risas, comentarios y caras, se notaba un clima mas distendido que el de minutos antes.
Un compañero comenta haber sentido con esta crónica que pensaban lo mismo que Esteban, que se transportaban a aquel día.
Surge un interrogante sobre las crónicas. ¿Por qué solo aparecen los nombres de Juan Pablo y Verónica? Esta suerte de”invisibilidad” y “anonimato” de los compañeros que aparecen en estos relatos.
Propongo ponernos cartelitos, les debe haber gustado mi idea porque hay muchas risas.
Juan Pablo señala que durante la clase algunos chicos se preguntaron los nombres.
Alexis entonces toma la posta y propone nombrarnos, agregando el porque elegiste la carrera. El eco de los comentarios no me deja escuchar a Anabella ( hasta el momento para mi la chica de saquito violeta) que pregunta con insistencia cual es el objetivo de nombrarnos ¿ Vamos a hacer terapia de grupo?.
Ulises dice que es innecesario que no deberían aparecer nuestros nombres sino el acontecer del grupo.
Con este disparador Juan Pablo cita a Pichón Riviere diciendo que un grupo es la mutua representación mental de cada uno de sus miembros.(Algo así escuche)
Mas allá de la crónica hay un interés, dice Magdalena.
Alexis nuevamente aparece en escena cortando el clima diciendo su nombre completo y su lugar de origen, Berisso.
Lucas, con curiosidad, le pregunta a un compañero a unas sillas de distancia su nombre.
Ulises dice.
Guau! Dice Marianela sorprendida, las risas se apropiaron del lugar. ¡Que nombre fuerte!
Me dan ganas de participar, ya me parece que el tema de los nombres un poco se agotó. A lo que propongo hablar sobre lo que planteo Rocío en el blog. Si somos un grupo, si nos pensamos como grupo. Esto que marca Esteban de sobre las opiniones en su crónica.
Lucas sugiere un texto “Vínculos actuales…” que habla de la película Crash y de paso recomienda la nueva película de Araoz.
Magdalena lee un fragmento de un texto de Lewkovits con relación a habitar la situación o ser simples observadores.
Anabella pregunta nuevamente la finalidad , ella quiere un debate. A lo cual Verónica le dice que ya está en uno.
El sentido de nombrarnos es para vivirlo como un grupo dice Alexis.
Rotundamente Lucas cambia de tema y pregunta sobre el concepto de Acontecimiento. ¿Es necesario el acontecimiento para que se produzca una situación?
Juan Pablo pregunta al grupo. Surgen comentarios.
Juan pablo responde diciendo que el acontecimiento esta ligado al concepto de estructura, hace una analogía con Khun y los periodos de ciencia normal y de cambio de paradigma.
Lewkovits lo que plantea es fuera de un orden.
Los acontecimientos no tienen que ser espectaculares.
Luego de un silencio Juan Pablo pregunta a algunas compañeras a mi lado ¿Por donde andan ustedes?
Se habla de un clima cambiante en el salón por momentos de risas, de incomodidad y de silencio. Lucas dice que esto se dá cuando se habla de los textos. ¿ Un palo para todos no?
Natalia dice que ella va procesando las cosas pero que un corte mas tarde incomodaría. ¡Y Bueno incomodá! propone Juan Pablo.
Para pensar en problemas hay que sostener la incomodidad dice Verónica. Hubo un gran silencio, quizás varios nos quedamos pensando en esta frase. Finalmente Verónica nos incomodó.
Se recomienda el texto de Lewkovits “Comunidad problemática”.
A Juan pablo le pareció interesante el debate que se armó.
Alexis busca que los que se presentan se impliquen un poco mas . Comienzan a presentarse algunos compañeros y se comentan anécdotas sobres sus nombres como ¡No me llamo Sabrina, me llamo Sabina! ¿Cómo Joaquín? Las risas logran distender el clima.
Anabela termina presentándose y se disculpa diciendo que cuando piensa algo lo dice.
Una de las chicas plantea que conoce muchos apellidos pero que no conoce las caras y viceversa.
El ruido, las risas y los comentarios abundan.
Surge esta pregunta ¿Para existir habría que hacer algo?
Silencio
¿Hay otro clima no? Si, aún en el silencio afirma Lucas.
Una compañera retoma el tema del grupo y plantea que al entrar al grupo ser dejaría de lado nuestra identidad para fundirnos en una nueva.
Hay un miedo al grupo, como que el grupo te come dice Ulises.
Juan Pablo propone algunos textos :Texto 12 y 13 del bloque 1,Texto 4,11 y12 del bloque 2 y nos despedimos.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Hoja de Ruta IV
Por Rocío Arauco Morullo.
Ya no somos un círculo. Al fondo, al menos hay tres filas. Se piden los cronistas. Silencio prolongado. Verónica rie diciendo que cada vez se hace más difícil, que hay que “venderla” mejor. Me salió del alma: “hacela vos entonces” le dije. Cruce de miradas entre Juan y Vero. “Hoy no” sentenció Juan. Se continúa la búsqueda de cronistas, y Anabella se ofrece aclarando que no tiene ganas, y con Ivi decidimos acompañarla, con el mismo sentimiento. Vero se sorprende de que siendo yo quien le había dicho que haga la crónica, me ofrezca para hacerla. Por lo que aclaro que una cosa no quita la otra.
Se propone leer las crónicas anteriores. Alguien pide hablar del parcial y de la jornada del sábado. Se comenta que va a ser de 9 a 13hs aproximadamente y que todavía se desconoce el aula. Se aclaran cuestiones acerca de qué pasa con quienes no pueden venir, o si se puede llegar tarde, etc. Se comenta que la idea es hacer una experiencia grupal pensando al cuerpo como herramienta. Se nota como una especie de temor o intriga acerca de qué se tratan las jornadas “¿es cierto que nos hacen gatear?”. Lucas intenta romper el clima y tira “Nos vamos a tocar” y Ulises contento comenta “Esta bueno...” jajaja... Definitivamente el clima cambió.
Pasamos al parcial. La entrega será el 6/10, se entrega en papel y por mail y la devolución o corrección será por compu. Se presenta al parcial como muy estructurado y ambicioso. Se pueden usar conceptos nuevos o que ya conocemos, o herramientas de otras materias. “Siendo tan libre las consigna, muy estructuradas otras cosas, como el formato”. Juan Pablo culpa a la neurosis obsesiva del JTP. Pareciera que esto generó como un susto general, pero se dice que sólo fue en un primer momento. Hizo ruido el formato en que se pide, por cómo venía la cursada. Alguien se lo esperaba. Se invita a crear más que a reproducir los textos. Lucas se sonríe al recordar que una de las consignas planteaba “las diferentes definiciones de subjetividad”... “Yo no puedo con una” afirmó. Juan recomienda el texto de Bleichmar. Tal vez el parcial haga que leamos, nos obligue de alguna manera.
“Tengo ganas de leer la crónica” pronunció Vero. Leemos la cónica entonces. Algunos miran hacia abajo, siguiendo la lectura. Otros observan a la compañera. Otros aprovechan para mandar un mensaje. Otros “cenamos” galletitas. Pienso: ¡¿Quién se trae el mate para la próxima?! Yo lo traería..., pero no puedo...
Se habla sobre el blog, sobre cómo utilizarlo, lo que nos pareció bueno, etc. Marianela entre otras compañeras, plantea que no intentaron comentar y se les borró el comentario. Hay que entrar, “¿qué es entrar?” Jajaja. Surge un sentido de solidaridad, varios nos ofrecemos a que nos envíen por mail los comentarios y nosotros los subimos. “Esta bueno” dice Lucas.
Seguimos leyendo. Nos estiramos..., la hora nos juega en contra. Finalizamos la crónica y todos giramos la cabeza hacia Vero y Juan. Alguien le pide a Esteban que lea su crónica, parece que gustó. El lee. Varias cabezas reposan sobre las manos, se siente el cansancio del día.
Esteban lee “Esta bueno aburrirse”, como dichos de Juan. Juan a esto, la mira a Vero asombrado y dice “¿esta bueno aburrirse?”A lo que Vero le aclara que él dijo “NO esta bueno aburrirse”. Juan tamborilea con los dedos el banco. Parece que tiene más ganas de que hablemos que de que escuchemos.
Lucas expresa que la crónica de Esteban esta buenísima, que le gustaron las interpretaciones de Esteban. Algunos expresan que sintieron que al leerla, tuvieron la sensación de que realmente habían estado ahí y que habían sentido lo mismo. Pero que a la vez “ordenaba” (hay dos posturas). Diego cuenta que no sabe si se identificó con la crónica, pero que es la primera vez que lee la crónica antes de la cursada, y que eso le resultó diferente. A la vez marcó la diferencia entre el “esta bueno aburrirse”, el “¿esta bueno aburrirse?” y el “no esta bueno aburrirse”. Noto varias interpretaciones o formas de escuchar lo que en realidad fue lo mismo.
Se dan diferentes opiniones sobre el goce. Me pierdo un poco, a mi también el cansancio me juega en contra. Se nota la diferencia cuando habla Juan Pablo y Vero que cuando habla alguien más.
Se comienza a plantar la incomodidad de no conocer el nombre siquiera de la persona que habla. Ivi propone tener cartelitos. “Ay!! Siii!!!” dice la especialista en Ulloa, desde ahora para nosotros, Marianela. “Es diferente la palabra cuando tiene nombre”. Me gusta esa frase, pero no pude identificar quién la dijo. Se vuelve a hablar de lo difícil que es cronicar, y que sería más complicado anotar quién dijo cada cosa. Yo creo que al menos puedo hacer el intento y me propongo tratar de indicar quién dijo las cosas. Juan cuenta que por lo menos hoy nos empezamos a preguntar los nombres (y recuerdo que Lucas le pregunto el nombre a Marianela y que no lo llegue a registrar).
Alexis propone hacer una presentación de cada uno, ya que él no pudo asistir la primer clase y no sabe si se hizo. “¿Qué habría que decir?” pregunta Juan. Surgen varias ideas: nombre, edad, porqué se eligió la carrera, de dónde somos... Y ante la propuesta de Marianela de decir porqué elegimos psico, nuestra otra cronista, Anabella protesta ¡No! Esto genera un gran bullicio, se afirma que sería muy largo. Además se plantea que son preguntas que ninguno quiere hacerse. Ivi me pregunta un nombre que por suerte recuerdo.
“¿Cuál es la finalidad de conocer las edades, los nombres? ¿Qué hacemos, terapia de grupo? ¿Es necesario conocer la historia de cada uno?” “Yo no dije que sea necesario” se defiende Diego. Sería interesante saber con qué criterio habla cada uno, saber que piensa cada uno. Ulises plantea que para él la crónica no debe indicar quién dice qué. Alexis plantea que se esta hablando mucho de grupo, pero que en realidad.... Una compañera (todavía no los ubico a todosL) afirma que sintió un vacío al leer las crónicas porque no podía recordar quién había dicho las cosas. “Saber quién lo dijo te lleva a la situación” otra frase que me gusta y que aún no se el nombre de quien la dijo. Hablamos, de que más allá de la crónica, es un interés. Alexis quiere e insiste en comenzar a presentarnos.
Se presenta como estudiante de psico de 5to año. Le pregunto de donde es y me contesta “Berisso”. Continúa Ulises. “¡Guaaauuu!!!” dice Marianela, lo cual causa mucha gracia y sorpresa. Parece que es un nombre que le genera respeto. Algunos se empezaron a olvidar..., pero otros somos más perseverantes y tratamos de recordar. Juan Pablo se equivoca el nombre de Anabella, lo cual me resulta significativo por lo que estaba sucediendo.
Me pierdo un poco, se habla de que se respetan mucho las opiniones. Lucas trae un texto del bloque 1 y recomienda la película “El hombre de al lado”. Se trae un párrafo de Lewkowicz. A una compañera le gustó porque si cada uno da su punto de vista..., si no te interesan los nombres de cada uno... Se produce una tensión, donde Anabella responde que no es que no le interese, sino que quiere saber el fin. Se produce un debate interesante. No solo es por la función, solo por simple interés.
Lucas reflexiona que no sabemos si tiene valor el acontecimiento hasta que no se lleva a cabo, como el sentarse en círculo (que no es más círculo, comento por lo bajo y recuerdo que alguien más lo hizo). Juan Pablo comenta que él sería más radical afirmando que directamente no existiría acontecimiento. Diego le increpa a Anabella que si todo tiene un porqué, por qué a ella no le interesa conocer los nombres. Se produce otra tensión, pero al menos a mí me cambia el humor cuando me llega el mensaje de mi vieja: gol del pincha.
Vuelvo a situación y por momentos me pregunto, ¿para qué carancho me ofrecí a hacer la crónica? La mano no me da más! Anabella aclara que a ella no le interesa quién diga las cosas, solo que lo diga un estudiante de 5to año de psicología, le interesa el debate y no el nombre de la persona. Vero afirma creer que ya existe el debate. Una compañera dice que hace como 15 minutos que intenta hablar y que no puede. Diego es ahora “Diego, el que interrumpe”. “¿Qué puede cambiar si sabemos los nombres?” Juan Pablo le interroga, “Te sonó a boludeo, ¿no?” Y Anabella confirma que para ella sería impertinente. Juan Pablo concuerda en que se puede decir que no estas de acuerdo. Alguien le busca el fin, el lado positivo, diciendo que nos puede servir para el parcial. Vero se retira, y Juan nos cuenta que al menos él espera que vuelva.
Lucas pregunta sobre suceso y acontecimiento. Juan Pablo abre el debate ¿qué pensamos el resto? ¿Es necesario que se produzca un acontecimiento para que se produzca una situación? Vuelve Vero y Juan le transmite la inquietud de Lucas. A lo que ella responde que lo deja contestar a él que es el profe, lo cual me suena un poco contradictorio con el planteo inicial, donde “no habría profesores”. De repente me doy cuenta que se armó un debate muy interesante del cual sólo participan Lucas y Juan. El resto quedamos como simple espectadores. De hecho, Juan nos pregunta por dónde andamos, y le dice a una compañera “tenés una cara!!” “Cara de dormida, nada más..., me hizo acordar a evo II”.
Silencio.
Una de las chicas nos cuenta que se perdió en cómo se saltó de un tema a otro, desde los nombres hasta el acontecimiento y situación. Surgen dos o tres respuestas diferentes, medio nos tapamos hablando uno sobre el otro, lo cual no me deja anotar bien, pero finalmente le contestamos a la compañera. Hay un clima que hace que te pierdas. Lucas cree que es cada vez que se habla de los textos, yo disiento un poco (para variar, jajaja), pero al cronicar se me complica expresarlo. Se hablan muchas cosas al mismo tiempo. La primera cronista, de quien todavía no me aprendí el nombre, nos cuenta que teme hacer un corte, para no incomodar. Juan la invita a incomodar y Vero trae una frase genial de Ana María Fernández “para pensar el problema hay que sostener la incomodidad”. Juan recomienda un texto sobre la comunidad problemática.
La mayoría nos queríamos presentar y no lo hizo casi nadie. Sólo dos o tres. Anabella expresa que cree que Alexis tiene ganas de que todos se impliquen, los que no hablan sobretodo y que eso estaría bueno. Comenzamos entonces a conocernos. Diego. Melina. Natalí, quien expresa que para ella el nombre es muy importante; no es ni Natalia ni Nátali. Sabina cuenta que a ella le pasa lo mismo, que siempre le dicen Sabrina, o “ah, como Joaquin”. Marianela de Brandsen, que para ella ser de ahí es muy importante porque siempre tiene que salir un ratito antes para no perder el micro. Juan Pablo rie y dice “algo se nos va...”. Noelia, también de Brandsen. Lucas de barrio Hipódromo. Ornella, que insiste con no saber si le va a servir. A lo que Diego le comenta que tal vez no recuerde todos los nombres, pero algunos....
Ivana, la administradora del blog (jajaja). Me presento: Rocío, la que disiente normalmente. Natalia, la que se le apaga la tele (nuestra primera cronista, ahora me tengo que aprender el nombre)... Y Juan le dice “y la que escucha voces...” jajaja. Me gusta el clima, parece que esta bueno conocernos. Paula. Clara, o Carla para Lucas. Marianela se va y nos invita un asado en Brandsen para cuando termine la cursada, propuesta que es muy buen recibida. Gabriela expresa que esto la hace sentirse más parte del grupo, antes lo sentía como un padecimiento, estaba como perdida. Magdalena, a quien le da vergüenza hablar, lo cual me sorprende ya que hoy participó bastante; nos cuenta que le sirve para soltarse. María Claudia, quien hizo el profesorado y volvió después de mucho tiempo y no conoce a nadie, y esta cursada le sirve para conocer gente. Anabella, quien prefiere le digamos Ana, le pasa que cuando piensa algo tiene que decirlo, “así que lo lamento, necesito decirlo”. Juan le dice “no lo lamentes” y yo quiero expresar algo similar pero nuevamente mi interés por poder registrar todos los nombres no me lo permite.
Cintia, a quien también le da vergüenza hablar. Silvina, a quien le pasa que reconoce nombres o caras por separado, pero no los asocia. Clara comenta que le sorprendió que se pasara lista por nombre y no por apellido, a lo cual Juan responde que es su preferencia. Y Carolina aprovecha para decir que se siente extraña cuando Juan le dice Ana y ella se llama Ana Carolina, pero todos le dicen Carolina. Juan la busca en el listado, pero no la encuentra y tenemos que recurrir al apellido...
Juan le pregunta a Ornella, ¿te vas a acordar de todo? Y ella reconoce que posiblemente no, que seguramente de alguien que hizo o dijo algo gracioso. Por lo cual se concluye que parece que hay que hacer algo para ser recordados. Yo cuento que como soy de hablar mucho, me reconocen en los pasillos y me saludan, pero yo nos los ubico a ellos..., lo cual me resulta extraño, incluso desagradable.
Juan interroga “¿hay otro clima no?” Estoy totalmente de acuerdo. Y Lucas afirma “incluso en el silencio”. Yo me pregunto internamente ¿nos presentamos todos? Lo cual me hace distraerme. Y encima otro mensaje de mi vieja: gol de Newells..., la punta del obelisco..., para alegría de Esteban.
Resurge la discusión sobre grupo/agrupamiento de la cual algo había posteado en el blog. “Como que para ser grupo hay que guardarse la identidad”. Algo así dice Anzieu, nos cuenta Juan. Y Ulises nos dice “como que el grupo te va a comer”.
Juan pide un programa y nos da los textos para la próxima clase:
- Texto 12 de bloque 1.
- Texto 13 del bloque 1 (el que recomendó Lucas).
- Texto 4 del bloque 2.
- Texto 11 del bloque 2.
- Texto 12 del bloque 2.
Nos comenzamos a retirar y les digo a Juan y a Vero que, la clase que viene, ellos tienen que hacer la crónica. Otra vez me sale ese tono “amenazante” (como dijo Esteban) que me sale espontáneamente y no me gusta. Trato de suavizar y les digo que estaría bueno que la hicieran. “Vamos a ver”.
Salimos. Se nota otro clima. Varios descubrimos que caminamos para el mismo lado y nos vamos todos juntos charlando lo que pasó hoy..., riendonos... Altas expectativas para el sábado.
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